Guía de cotización
El libro perdona menos que la revista: mismo problema de signaturas, más lomo, más volumen de papel y un cliente que compara el precio por ejemplar hasta el último centavo.
Por qué se cotiza mal
En libros el papel domina el costo, y por eso los errores se multiplican por el tiraje: un gramaje mal elegido o una signatura mal cuadrada no cuestan una vez, cuestan en cada ejemplar. Y el lomo, que parece un detalle, depende del bulk del papel y define si la portada calza o no.
Paso a paso
Igual que en revistas, el interior se arma en signaturas. En libros de muchas páginas el desperdicio por no cuadrar el múltiplo se vuelve significativo. Define con el editor el número de páginas final que calza con tu forma de armado antes de dar precio.
Dos papeles del mismo gramaje pueden dar lomos distintos según su volumen específico. El bulk determina el grosor del libro, que a su vez determina el lomo de la portada y el tipo de encuadernación posible. Elegir papel sin mirar el bulk obliga a rehacer la portada.
El lomo sale del número de páginas, el gramaje y el bulk del papel interior. Con ese grosor se define el desarrollo total de la portada. Este cálculo debe ocurrir durante la cotización, no en preprensa: si cambia el papel, cambia el lomo y cambia el material de portada.
Fresado, cosido, tapa dura o rústica: cada opción tiene tiempos, mínimos y mermas distintas. La tapa dura agrega operaciones completas —cartón, forro, armado— que no existen en rústica. Cotiza cada operación con su montaje, no como un recargo porcentual.
Con material, máquina, encuadernación y terminaciones sumadas, aplica margen. En libros el cliente decide por precio por ejemplar, así que valida ese número contra tu historial de trabajos ganados: es donde se detecta si el papel quedó mal elegido o si faltó una operación.
El bulk cambia el lomo, y el lomo cambia la portada y la encuadernación posible.
Si cambia el papel, cambia el lomo y hay que rehacer la portada.
Agrega operaciones completas con materiales propios; no es un porcentaje sobre la rústica.
El desperdicio se multiplica por cada ejemplar impreso.
Y si no quieres hacerlo a mano
Todo lo anterior es exactamente lo que hace el Cotizador IA de Twist Print, con la configuración real de tu planta: tus máquinas, tus papeles de compra, tus tarifas por hora y tus mermas. Lee las especificaciones del trabajo, calcula la estrategia de fabricación, suma cada operación con su montaje y propone el precio con un margen coherente con tu historial de trabajos ganados. La IA redacta la cotización; tú apruebas el precio y decides si sale.
A partir del número de páginas, el gramaje y el bulk (volumen específico) del papel interior. Dos papeles del mismo gramaje pueden dar lomos distintos, por eso el cálculo debe hacerse con el papel efectivamente cotizado — y durante la cotización, no después, porque el lomo define el desarrollo de la portada.
Depende del número de páginas, el grosor resultante y el uso. La rústica con fresado es la más común y económica; el cosido aporta durabilidad en libros que se abren mucho; la tapa dura agrega operaciones y materiales completos. Cada opción tiene mínimos de grosor y tiempos propios que hay que cotizar por separado.
Porque el interior concentra la mayor parte del material y ese costo se multiplica por el tiraje y por el número de páginas. Un error de elección de papel no se paga una vez: se paga en cada ejemplar.
Resolviendo signaturas e imposición con tus máquinas, calculando el lomo con el papel real y sumando cada operación de encuadernación con su montaje. El cotizador de Twist Print entrega el precio con un margen coherente con tu historial de trabajos ganados, y tú lo revisas antes de enviarlo.
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