Guía de cotización
El gran formato se vende por metro cuadrado y se pierde en las terminaciones. El sustrato y la impresión son la parte fácil; el montaje, el corte y la instalación son donde se va el margen.
Por qué se cotiza mal
En gran formato el precio por metro cuadrado es una simplificación cómoda que esconde el trabajo real: laminado, montaje sobre sustrato rígido, corte de contorno, ojales, refuerzos y a veces instalación. Todo eso es mano de obra que no escala con los metros impresos, y por eso los trabajos chicos y complejos son los que más margen destruyen.
Paso a paso
El costo de material sale del ancho útil del rollo y del acomodo de las piezas. Una pieza apenas más ancha que la mitad del rollo desperdicia casi la otra mitad. Antes de cotizar, revisa cómo se acomodan las piezas en el ancho disponible: ahí se decide gran parte del material.
Lona, vinilo, papel fotográfico, PVC espumado, coroplast o cartón pluma no son intercambiables: cambian según si el uso es interior o exterior, cuánto debe durar y si la pieza debe ser rígida. El sustrato define además qué terminaciones son posibles.
La misma impresora tiene modos de calidad distintos con consumos y velocidades distintas. Una pieza que se ve de lejos no necesita el mismo modo que una que se lee a un metro. Elegir el modo correcto es una decisión de costo, no solo de calidad.
Laminado de protección, montaje sobre sustrato rígido, corte de contorno en router o plotter, ojales, dobladillos y refuerzos: cada uno es tiempo de persona. En piezas pequeñas y complejas esta mano de obra puede superar varias veces el costo de imprimir.
Instalar no es imprimir. Traslado, altura, permisos, tiempo en sitio y riesgo son costos de otra naturaleza. Cotiza la instalación como línea separada, para que el cliente pueda compararla y para que tú puedas medir su rentabilidad por separado.
El m² esconde el laminado, el montaje y el corte, que son mano de obra.
Una pieza mal acomodada desperdicia casi la mitad del material.
Es otro tipo de costo y otro tipo de riesgo; va como línea aparte.
El modo de impresión cambia consumo y velocidad; se elige según distancia de lectura.
Y si no quieres hacerlo a mano
Todo lo anterior es exactamente lo que hace el Cotizador IA de Twist Print, con la configuración real de tu planta: tus máquinas, tus papeles de compra, tus tarifas por hora y tus mermas. Lee las especificaciones del trabajo, calcula la estrategia de fabricación, suma cada operación con su montaje y propone el precio con un margen coherente con tu historial de trabajos ganados. La IA redacta la cotización; tú apruebas el precio y decides si sale.
El material sale del ancho útil del rollo y del acomodo de las piezas, no solo de los metros cuadrados de la pieza. A eso se suman la tinta y el tiempo según el modo de impresión, y después las terminaciones —laminado, montaje, corte de contorno, ojales— que son mano de obra. La instalación, si la hay, va como línea aparte.
Porque las terminaciones no escalan con los metros. Laminar, montar, cortar el contorno y poner ojales toma un tiempo mínimo casi independiente del tamaño, así que en piezas pequeñas y complejas esa mano de obra puede superar varias veces el costo de imprimir.
Depende de la duración esperada y de si la pieza debe ser rígida o flexible; el sustrato también condiciona qué terminaciones son posibles. Lo importante al cotizar es que la elección de sustrato y la de terminación están ligadas y se deciden juntas.
Conviene. Traslado, altura, permisos y tiempo en sitio son costos de naturaleza distinta a la impresión, con su propio riesgo. Separarlos permite que el cliente compare y que tú midas la rentabilidad real de cada parte del trabajo.
"Ya no hay turnos de noche, eso es un alivio. Podría estar pescando en un lago y a la vez trabajando."
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