Guía de cotización
Todo el costo extra de un díptico frente a un volante está en una operación que se olvida en la mitad de las cotizaciones: el plegado, y el hendido que lo hace posible.
Por qué se cotiza mal
Un tríptico es un volante con dos dobleces, y esos dobleces cambian el trabajo: agregan una operación con montaje propio, obligan a hendir cuando el gramaje es alto y condicionan el tipo de plegado según cómo se lea la pieza. Cotizarlo como impresión plana deja fuera justo lo que lo diferencia.
Paso a paso
Plegado en rodillo, en acordeón, en ventana o en cruz no son intercambiables: cambian el orden de las páginas, el tamaño de los cuerpos —en rodillo el cuerpo interno debe ser algo más corto para que cierre— y el tiempo de máquina. Definirlo primero evita recotizar.
Como en cualquier plegado, el papel se calcula sobre el desarrollo abierto, no sobre el cerrado. Un tríptico A4 cerrado es una hoja A4 abierta que hay que acomodar en el pliego con sangrado y calles. El aprovechamiento del pliego sigue siendo el número que más mueve el costo de material.
Por encima de cierto gramaje, y siempre que haya laminado, el papel se agrieta al doblar si no se hiende primero. El hendido es una operación adicional con su propio montaje. Omitirlo no ahorra dinero: produce piezas falladas que hay que rehacer.
El plegado tiene montaje —ajuste de guías y bolsas de plegadora— y una velocidad que depende del número de dobleces y del gramaje. Dos dobleces no cuestan el doble que uno, pero tampoco lo mismo. Y si el gramaje obliga a bajar velocidad, el tiempo sube.
Laminado si lo lleva, refile a formato final, y luego margen sobre el costo completo. Contrasta el precio unitario con dípticos y trípticos similares que hayas ganado: si se parece demasiado al de un volante plano del mismo tiraje, es señal de que el plegado quedó fuera.
El plegado es una operación con montaje propio; es exactamente lo que diferencia al producto.
El doblez se agrieta y la pieza se rehace.
La imposición se hace sobre el desarrollo abierto.
En rodillo los cuerpos no son iguales; cambiar de tipo obliga a recotizar.
Y si no quieres hacerlo a mano
Todo lo anterior es exactamente lo que hace el Cotizador IA de Twist Print, con la configuración real de tu planta: tus máquinas, tus papeles de compra, tus tarifas por hora y tus mermas. Lee las especificaciones del trabajo, calcula la estrategia de fabricación, suma cada operación con su montaje y propone el precio con un margen coherente con tu historial de trabajos ganados. La IA redacta la cotización; tú apruebas el precio y decides si sale.
Agrega una operación completa: montaje de la plegadora, ajuste de guías y un tiempo que depende del número de dobleces y del gramaje. En gramajes altos suma además el hendido previo. No es un porcentaje fijo: se cotiza como operación, con su montaje y su velocidad real.
Cuando el gramaje es alto o la pieza va laminada. Sin hendido el papel se agrieta en el doblez y la pieza queda fallada. El hendido es una operación adicional que hay que cotizar, no un paso opcional.
En plegado en rodillo no: el cuerpo que queda dentro debe ser ligeramente más corto para que la pieza cierre bien. En acordeón sí son iguales. Por eso el tipo de plegado se define antes de calcular el formato y el precio.
Como una operación con su montaje y su velocidad, sobre tu plegadora real y el gramaje del trabajo, incluyendo el hendido cuando corresponde. Se suma a la impresión y al material para dar un costo completo, y el precio se propone con un margen coherente con tu historial.
"Un empleado que hace las funciones de muchísimos empleados. No es una carga económica."
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